martes, 18 de diciembre de 2012

11 y 13 de diciembre


Durante la semana que acaba de pasar experimenté una montaña rusa de emociones, sentimientos y experiencias. Hacer lo que nos corresponde de la mejor manera que se pueda, es probable que traiga consigo rencores, enemistades, envidias y cuanta reacción negativa se pueda pensar; pero no encuentro otra opción u otra ruta para emprender el camino que esa. Soy ferviente creedora y partidaria de esa idea. Pero en algunas situaciones mis esfuerzos se ven menguados por mi propia actitud y es bastante desagradable y frustrante.

Somos los creadores de las cosas buenas y malas que nos pasan. Eso es todo. Nadie más que nosotros es responsable de las consecuencias de nuestros actos. Parte de ser maduro o de haber alcanzado algún grado de madurez es comprender esto y dejar de culpar a las personas que nos rodean por las situaciones que nos afectan. 

Hoy quiero compartir un poco de las cosas que rondan mi cabeza a raíz de las clases de OPD de la semana pasada. Podrán estar de acuerdo conmigo o no pero sólo estoy exponiendo puntos de vista personales. 
Este semestre, que está a poco tiempo de concluir, ha traigo consigo experiencias completamente nuevas para mí. Desde el inicio del mismo sentí ese cambio en el ritmo de trabajo, un cambio en el estado anímico del grupo en general. 

Las dichosas jornadas fueron ese parte aguas en lo que respecta a que reafirmé que me encuentro donde quiero, que deseo hacer lo que hago, que no erré en mi decisión de asistir a la Normal Superior de Jalisco. Pero también fueron las jornadas las que me abrieron los ojos y me hicieron darme cuenta de lo difícil que es la profesión que elegí. Requiere que te entregues por completo, y no es fácil porque hay que dejar de lado las situaciones personales que te aquejen para presentarte frente a los niños con la mejor actitud, disposición y con una sonrisa en el rostro por una poderosa razón; ellos lo merecen. Hay que tener mucho amor por lo que se hace para rendir buenos frutos. De cualquier otra forma estaríamos desperdiciando nuestro tiempo y el de los alumnos.

Sería lo más hermoso de la vida que sólo deseando algo, se materializara. Por desgracia la realidad no es así y hay que trabajar duro para poder ser buen docente. Cuesta mucho, es difícil, y es un camino que te lleva por altas y bajas. Pero nada de lo que vale la pena en la vida es fácil de conseguir o de lograr. Mientras no pierda ese entusiasmo y motivación, sé que continuaré en este camino porque creo con toda entereza que puedo hacer un cambio. Todos podemos. 

Cambiando un poco de tema y aprovechando el fin de año quiero agradecer por las experiencias que la clase de OPD y la convivencia con el grupo me otorgó. En primer lugar, gracias al profesor que siempre brinda apoyo y busca lo mejor para nosotros en nuestra formación. Él ha sido una gran sorpresa para mí. Su forma de trabajo, sus puntuales observaciones en las jornadas, su búsqueda constante por la renovación e innovación, el amor que le tiene a lo que hace y las ganas que le imprime a su trabajo. Todos esos aspectos tienen una influencia positiva en mí. Por eso es valiosa su asesoría y su guía. 

Las experiencias compartidas dentro del grupo, y con todos sus miembros, buenas o malas representan aprendizajes que a final de cuentas forman parte de lo que somos. Todos contribuyen en menor o mayor medida a mi formación, tanto profesional como personal. De manera especial, las malas situaciones representan una fuente valiosísima para forjar el carácter y personalidad, además me ayudan a ver cara a cara a la realidad que no siempre muestra su lado bonito. 

Todos aprendemos de todos siempre. Y con esto no me limito a aprendizajes de carácter académico.

Muchas gracias a todos. Que tengan bonitas vacaciones.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Segunda jornada de práctica


De antemano sé que ninguna experiencia ocurrirá de la misma forma dos veces, mucho menos me provocará el mismo tipo de emociones y aprendizajes. Por eso, procuré llegar fresca a la semana de jornada. Dejar atrás estigmas que el estar por primera vez frente a grupo me provocó.  No sólo eso, el panorama que observé el día de la visita previa con mi grupo de segundo grado fue un peso muy fuerte que debía bajar de mis hombros con el propósito de no dejarme afectar tanto emocionalmente por concepciones erróneas acerca del nuevo grupo que atendería. 

Mi primera clase fue con los niños de primer grado, eso me hizo sentir más confiada por el trabajo previo que había tenido con ellos. De hecho, me encontraba muy entusiasta a estar con ese grupo de nuevo en especial por el cariño que externó la mayoría hacia mi persona. Pero olvidé que mi clase era en la última hora y eso se prestaba a que se encontraran muy inquietos y desbordando energía. Así que me costó trabajo lograr captar desde un comienzo la atención para que se concentraran en la actividad y aún así no todos lo hicieron.

 Mis materiales les gustaron mucho. Sentí un acierto en cuanto a los cuatro criterios que Ma. Rosa Martos (1998) presenta como los puntos principales a tomar en cuenta para la selección de los materiales:

Todos los materiales que ayuden a conseguir dicho objetivo son válidos, aunque juzgamos prioritario considerar los siguientes criterios:

l. Adecuación a la edad e intereses del alumno.
2. Presentación, formato, colorido, etc., atractivos y sugerentes.
3. Facilidad de manipulación por los mismos alumnos.
4. Asequibilidad (que sean de fácil localización y distribución, costo
razonable, nivel de dificultad adecuado). 

Pero se prestó a que se emocionaran tanto que escuchaba al menos cinco alumnos pidiéndome que les regalara la imagen de Bob Marley. A la vez que el cartel que llevé me ayudó a que se interesaran, contribuyó a que se inquietaran un poco más de lo debido. 
Concluí la clase con un sabor de boca muy distinto a aquella ocasión un mes atrás. Y eso me motivó mucho y me ayudó para enfrentar lo que seguía. Ahora lo que más me ponía en una situación incómoda, era lo que debía encarar con el nuevo grupo. 

Lo que vi y escuché sobre los alumnos de 2°D eran cosas por demás negativas y pesimistas. La opinión generalizada es que son un grupo desordenado, que no quiere trabajar y nada le interesa. Los maestros hacen lo mejor por lograr que ellos trabajen pero nada les resulta y los muchachos se mantienen  en un estado de indiferencia permanente. Lo sorprendente fue que los mismos alumnos tienen un concepto negativo de su grupo. 

Entonces era yo contra esas malas concepciones de ellos. Iba a trabajar con lo que tuviera y pudiera. El día de la primer clase, me puso tensa que la mayoría de los niños llegó al menos quince o veinte minutos después de la hora de entrada. (Motivo que la escuela no está preocupada en solucionar de manera imperativa. O al menos no pude percibirlo.  Son un tanto flexibles y permisivos que los alumnos ya no se preocupan cuando llegan tarde porque no representa ninguna consecuencia para ellos). Comenzar la clase tarde significaba ajustes en la planeación porque los tiempos se iban a recorrer. Pero más que preocuparme por la planeación quería sentirme cómoda y centrar mi atención en los alumnos. 

Algo que siempre mantuve en mente fue mantener la actitud abierta, relajada y positiva. No quería caer en el mismo error de la primera jornada. Ese pequeño detalle fue el que más me quitó el sueño y me llenó de frustraciones; mi actitud. Por eso y a pesar de estar viendo que el reloj corría y no tenía la mayoría de los alumnos para comenzar, lo que pude hacer fue, primero relajarme, y después esperar un poco y comenzar con los alumnos que tuviera. Quería que la mayoría llevara la secuencia de la clase completa para evitar que se perdieran dentro de ella.

Por fortuna, y como mi mayor sorpresa (incluso puedo considerarla la mayor sorpresa de toda la semana), los alumnos de 2°D hicieron un trabajo en mi clase que me dejó impresionada y muy contenta. No hubo necesidad de hablarles de manera amenazante como los demás maestros suelen hacer. Ni de emplear una actitud autoritaria para que ellos sintieran miedo y comenzaran a trabajar. En especial ese último punto, es algo que encuentro como una conducta generalizada en los maestros; dirigirse a los alumnos de manera fría, muy seria y exigente. Es algo que sinceramente me molesta y no me gusta. Me desagrada que se dirijan de esa manera conmigo, así que por lógica no lo reproduciré en el aula. Los adolescentes son personas pensantes, no creo que exista necesidad de actuar como mencioné que hacen los maestros. Sé que es necesario mantener una postura seria y congruente con el papel de docente pero creo que hay límites que no se deben cruzar por el bien de la sana convivencia y trato que se pretende desarrollar dentro del salón de clases. Imponer reglas sólo ocasiona que sean automáticamente rechazadas.

Durante la clase, debo aceptar que no puedo decir que un 100% trabajó e hizo todas las actividades en todo momento. Pero me alegró mucho ver esa actitud de cooperación que no mostraban en otras clases, siempre habrán sus “asegunes” pero es minoría.

Sin duda alguna, esa primera clase alejó por completo esas ideas de son jóvenes que no quieren trabajar, nada les interesa y no respetan a las figuras de autoridad dentro de la escuela. No puedes culparlos de ello cuando el trabajo que ofreces y las actitudes que demuestras cuando estas frente a grupo hablan de conformismo y mínimo esfuerzo. Los maestros que observé no me proyectaban las características que deberían tener los docentes. Según Enrique Alcaraz (1983), entre las cualidades personales que debe poseer un maestro destacamos las siguientes:

a) Vocación por la enseñanza. Esta vocación o profesionalidad es detectada desde el primer día de clase por los alumnos y consecuentemente puede contribuir a la motivación.

b) Personalidad abierta y dinámica, que aliente la comunicación y la socialización de sus alumnos. Esto podría quedar resumido en dos palabras: amabilidad y paciencia, a las que podríamos añadir una tercera, energía oportuna; en resumen lo que se llama sintonizar con los alumnos. Estos suelen apreciar al profesor que demuestra que recuerda que él también fue alumno. 
Es cada vez más evidente para mí que el maestro es esa pieza clave que estimula al grupo a funcionar o a quedarse estancado en la cotidianeidad y comodidad del mínimo esfuerzo.

Claramente, la lección más importante para mí y que me llenó de esperanza fue mi experiencia con esos niños de segundo. Todos podrán decir muchas cosas sobre los alumnos pero ellos tienen diferentes formas de comportamiento con cada maestro. Otorgan lo que los profesores les brindan.  Sin temor a equivocarme puedo decir, esos jóvenes son incomprendidos. A los profesores se les olvida que son niños. Eso es todo, niños. Nada fuera de lo común. Es terrible que la gente dentro de este ambiente, se olvide de lo que la adolescencia significa e implica. Todo esto me recuerda a Carol Read cuando en la conferencia menciona la llamada “observe position”. En ella los maestros deben verse a ellos mismos en acción dentro del aula. Es como ver las cosas desde un punto de vista de un tercero. Desde esta posición los maestros deben ser capaces de regular sus actuares. Decía Read que ella imagina que su jefe está en clase viéndola. No dudo que esta posición rinda más frutos que utilizar solamente “self position” como docente. 

Ahora quiero entrar a momentos medulares de mi segunda práctica docente. Cuando te sientas con calma a escuchar lo que tus maestros acompañantes tienen para decirte. De manera personal, obtuve retroalimentación de dos maestros; Diego y Rebeca. Ambos con sus criterios y puntos de vista muy diferentes. A pesar de eso, entre las observaciones que los dos me hicieron, hubo convergencias y quisiera darlas la conocer y expresar mi punto de vista.   En especial, veo de mayor importancia enfatizar los aspectos negativos. No porque me encuentre viendo sólo el lado severo o crítico, sino porque a mi punto de vista en eso me debo enfocar, en tomar todo eso en lo que fallo y buscar formas de convertirlo en aspectos a mi favor. Ya no lo veo como motivo de vergüenza o como factores que me desmotiven. Es parte del proceso y así lo debo tomar aunque por momentos resulte difícil escucharlo.

 Esta por demás mencionar que ninguno de ellos se encuentra aislado uno del otro, forman un conjunto y por esa misma razón no puedo darles una jerarquización cuando en mi criterio todos tienen una etiqueta de urgente.

Los aspectos mencionados por mis profesores fueron: 

a) Manejo del tiempo
b) Corregir gramática a alumnos
c) Classroom managment
d) Manejo de materiales
e) Manejo del espacio
f) Ejemplificación
g) Expresión corporal
h) Modulación de voz
i) Instrucciones
j) Notas en el cuaderno (alumnos) 
k) Drills
l) Monitoreo del grupo
m) Presencia

a) Tengo un grave problema controlando el tiempo que destino a las actividades, a eso puedo aunarle c) classroom managment como dos rubros que se complementan y los cuales van de la mano. Debo ser más puntual y rígida. Establecer bien los tiempos que brindo a los alumnos para realizar tareas específicas. Dejar en claro, al inicio de cada una de ellas que tienen un tiempo limitado para completarlas y en el proceso ser constante en recordarles lo que deben hacer para que lo hagan. De otra forma, los alumnos tomarán el tiempo que quieran para terminar sus trabajos y continuaré perdiendo minutos valiosos dentro del aula. 

b) La maestra Rebeca fue quien me puntualizó este aspecto: debes de corregir su pronunciación. Y claro, debo hacerlo de lo contrario los alumnos se quedarán con ideas erróneas y las repetirán viéndolas como lo correcto aunque no lo sea.

d) Mejoré en cuanto al manejo de mis materiales. En la primera jornada simple y sencillamente me perdí entre tantas cosas que traía. Procuré esta ocasión organizar los materiales por clase y momento en la planeación. Pero el problema es el momento en que les doy un uso en la clase. Pierdo tiempo acomodando en el pizarrón carteles u oraciones. Y después el problema es quitarlos para poner algo diferente. Debo aprender a seleccionarlos y utilizarlos de la manera más práctica que pueda. Por ejemplo, los peces, el maestro de OPD me dijo que pude haberle sacado más ventaja a esa actividad tan lúdica. e) El acomodo de los alumnos dentro del salón debió ser diferente con el fin de que todos pudieran ver y ser participes de la actividad. 

f) Ejemplificar es algo que me cuesta mucho trabajo hacer, al mismo tiempo ser constante y puntual. Y debo prestarle la atención suficiente porque ejemplificar es un punto muy importante para que los alumnos comprendan el tema que se expone, identifiquen las situaciones en que se utiliza y posteriormente para le den un uso real y práctico. A mí me ha sucedido que me resultan imprescindibles los ejemplos para comprender los modelos del lenguaje, entonces por consecuente, para los alumnos es algo aún más valioso aunque probablemente ellos no lo comprendan a simple vista. En mis clases se necesitan esas bases (que los ejemplos otorgan), para saber cómo hacerlo y mi ejemplificación es quien brinda herramientas para lograr lo que mencioné con anterioridad.

g) También mejoré en cuanto a mi expresión. Sentirme y mostrarme menos tensa y más abierta y sonriente ayudó a mi expresión corporal y lo que comunico mediante ella. Pero aún es un punto débil de mi personalidad y la cual de forma imperativa necesito esforzarme por mejorar. Es por desgracia un obstáculo que yo misma interpongo en mi camino. Pero entonces es una fortuna que sea algo que dependa de mí y no de las situaciones externas de un salón de clases.

h) Llega a haber momentos de la clase en que mi voz no se escucha. Por lo regular mi tono de voz es bajo pero eso no funciona en el salón de clases. No se trata de mantener todo el tiempo un tono alto y potente. Se trata de variar las tonalidades dependiendo del momento y situación. Pero existen formas de hacerlo sin lastimar la garganta.

i) Ya he escuchado algunas ideas de mis compañeros para mejorar este aspecto. Es posible vincular las instrucciones imprecisas con classroom managment. Si todos se encuentran poniendo atención en el momento en que les digo qué hacer, las probabilidades de que comprendan lo que les digo y por consecuente lo realicen, son mayores. Además puedo ayudarme de recursos visuales para que entiendan el vocabulario que desconocen. Por demás obvio, pero que aún así no lo había considerado, es llevar las instrucciones escritas en cartelones, o escribirlas en el pizarrón pero leerlas en conjunto con los niños para resolver en ese mismo momento las dudas de manera general y no tener que ir con cada uno de ellos a decirles qué deben hacer. Generalizar las dudas es otro punto clave.

j) Debo puntualizar y expresar de manera clara a los jóvenes que deben tomar notas. De otra forma, es más probable que olviden lo que les muestro en la clase. O que además del tiempo que me lleva la explicación, debo esperar más para que todos tomen notas posteriores a la etapa de review.

k) “No abusen de ellos, pero tampoco mencioné que no los hicieran”. Fue la frase del maestro de OPD y continúo sin llevarlos a cabo. Lo tomaré muy en cuenta en la próxima jornada porque ya experimenté de primera mano sus ventajas cuando es bien realizado un drill. Pero también vigilaré hacerlos de forma correcta monitoreando que los alumnos lo hagan y sin abusar de ellos porque sería hacerlo monótono y cansado.

l) Es mi trabajo monitorear lo que todos y cada uno de los niños realicen en mi clase. No concentrarme en alumnos en específico sólo porque sé que requieren de mayor atención. Obviamente les brindaré la atención que necesiten pero debo estar atenta también a los demás. Y ese problema yo misma lo noté. Debo moverme más por el salón, así me daré cuenta de cosas que ignoro porque desde el frente no se distinguen.

m) Y finalmente, mi presencia ante el grupo. Si bien se me hizo el comentario de que se nota que hay una maestra al frente de los alumnos y ellos me trataron con respeto. Siento que aún me queda un camino largo para asentarme como maestra en toda la extensión de la palabra. Todavía es evidente esa inseguridad. Me encuentro en una lucha interna por corregirla. No hay nada que temer. Y es frecuente que lo olvide.

Ahora quiero hacer mención de lo que sentí como mi gran triunfo; disfrutar la clase. Cuando tuve mi primera actuación como docente frente a grupo, la constante en mi interior fueron esos nervios e inseguridad que me hicieron que me cerrara completamente a disfrutar la experiencia.

Por suerte, en esta ocasión disfruté tanto el trabajo que hice, como el contacto y la convivencia con los niños. Fue como quitarme una gran carga innecesaria de encima.

Posterior a la jornada, una actividad planteada en  la clase de OPD fue el análisis de los videos de mis clases. Como dije en el comentario del blog, no me entusiasmaba realizar dicha encomienda. Pero por fortuna, descubrí lo valioso que es tener en video tu actuar como docente. Me hizo confirmar las observaciones que mis maestros y mi compañero que también lo vio, me puntualizaron, tanto positivas como negativas. 

Considero que los logros de esta jornada además de que son fruto de mi trabajo visible y palpable en las clases, son fruto del cambio interno que luche por obtener. Esa reconfiguración anímica que busqué lograr. Es más factible que las cosas buenas sucedan si tú mismo te crees capaz de lograrlas. De nueva cuenta reafirmo que una actitud positiva, acarrea situaciones positivas. Mi trabajo se encuentra en un proceso de formación al igual que yo, pero si me pongo nuevamente esas barreras mentales lo único que lograré será algo comúnmente llamado “autosabotaje”.


                                                    2° grado. Unit 2. Health and the body












Referencias:

Alcaraz, Enrique y Moody Bryn. (1983). "El profesor de inglés", en Didáctica del inglés. Metodología y programación. México: Alhambra. pp. 4-8.


Martas Collado, Ma. Rosa. (1998). "Los materiales auxiliares: el 'armario de recursos"' en P. Bello et al., Didáctica de las segundas lenguas. Estrategias Y recursos básicos. Madrid: Santillana. pp. 124-135.

















domingo, 9 de diciembre de 2012

La tarea fue: ver tu video de jornada y comparar lo que observas con lo que escribiste en tu diario. De inmediato me disgustó la actividad pero era tarea y no queda de otra más que hacerla. 

Comencé con un poco de desagrado, como no queriéndolo ver. Poco a poco se alejó de mí esa incomodidad y terminé disfrutando el video. Riendo por algunas actitudes de los niños pero en especial, detectando cosas que no hago o realizo de manera no satisfactoria. 
Hasta cierto punto me digo: ¿por qué haces eso si sabes que no debes?, o ¿por qué no lo hiciste de tal forma? Muchas preguntas de este tipo me rondan la cabeza. Aún sigo buscándole respuesta a todos esos cuestionamientos que me hago. Pero sé que en algún punto lo haré, es mi prioridad corregir esos errores.

Esta tarea aunada a la actividad que hicimos en el salón me ayudan a visualizarme desde diferentes puntos de vista. Veo cómo personas con criterios divergentes llegan a hacer observaciones muy parecidas y que al fin de cuentas son en mi beneficio más que en mi perjuicio. 

Sí, me siento más positiva que en mi primer experiencia frente a grupo, pero también tengo detectados los aspectos que no son mi fuerte. ¿Ahora qué sigue? Poner manos a la obra. 


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Estoy en el proceso de reconocer lo que debo mejorar en mi desempeño frente a grupo. Es como armar un rompecabezas. Escucho las observaciones que se hacen a mis demás compañeros y las voy relacionando conmigo. Ya he escuchado varias cosas valiosas que sé no son mi fuerte. Intento sacar algo positivo de las retroalimentaciones que se hacen (como la del día de hoy). Aprendemos todos de todos.

Algo que no quiero dejar pasar y que además resultó especial para mí, fue la interacción con los alumnos.
Yo sentía una gran preocupación y temor por mejorar ese aspecto de mí. Por naturaleza me cuesta mucho ser abierta y relajarme, aún más con auditorios desconocidos. 
Por fortuna los niños me mostraron que no debo preocuparme tanto por esos aspectos. Debo relajarme y disfrutar lo que hago. Aún tengo que trabajar mucho en ese rubro pero al menos siento que ya di el primer paso en la problemática que más me agobiaba.

De cualquier forma me queda una "lista de espera" de actitudes y actividades que debo mejorar. Con todas las herramientas que se me han proporcionado sería incongruente no actuar para ir poco a poco puliendo mis clases.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Me parecieron reglas importantes. Sin duda (como sociedad), nos hace falta practicar más la última de las (reglas) escritas.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Segundo intento


Sentí un cambio muy fuerte de la jornada anterior a esta, en lo que respecta a planear las clases. Previo a la primer jornada y aunado al hecho de que era sólo una planeación, en aquél momento me sentía abrumada, temerosa, confundida y bajo mucha presión. Me parece algo normal ya que era la primera ocasión en que realizaba algo semejante. 

Ya anticipaba el hecho de volver a tener todos esos sentimientos conmigo al momento de sentir la segunda jornada aproximarse. Me llevé una grata sorpresa cuando me di cuenta que no fue así. Irónicamente, el formato de la planeación fue lo que me dio dolores de cabeza, no así el proceso de pensar en actividades y la secuencia didáctica. Por supuesto, llegué a momentos en que sentía que no podía pensar en algo más. Pero jamás como hace un par de meses cuando me encontraba dentro del mismo proceso. 

Aprendí a mesurarme en la realización de materiales didácticos (fue agotador la ocasión anterior la realización de dichas herramientas), a pensar en actividades lo más adecuadas a los estudiantes, estoy constantemente pensando en mis errores para mejorar y no repetirlos y lo más importante, estoy intentando permanecer relajada porque quiero disfrutar las clases y no sentirme presionada. Eso fue sin duda lo que me arruinó en muchos aspectos. Me frustra pensar que estoy haciendo lo que me gusta y aún así vi la tensión que reflejaba mi persona en la grabación de mi clase. Quiero eliminar por completo eso. Sé que disfrutando la clase, ya habré logrado lo que me parece más complicado. 

Ya quiero verme frente a los grupos, quiero saber qué tanto mejoré y qué necesito mejorar. Pero necesito no perder la concentración, olvidar que me observan y enfocar mis energías solamente en los niños, en especial en los de segundo grado.

sábado, 17 de noviembre de 2012

El propósito


Tal como la ocasión anterior, realizar planeaciones me orilla a quedar por momentos en una sequía de ideas.

Comienzo con mucha emoción a pensar en actividades o busco recursos muy bonitos que me gustaría utilizar en algún momento para una clase pero entre más tiempo transcurre y entre más tiempo llevo dedicando sólo a la planeación, el entusiasmo del inicio se termina. Entonces sé que debo tomar un descanso y continuar después. 

Me abruma la idea de tener que estructurar cada una de mis clases con tanta meticulosidad. Sé que la práctica tiene mucho que ver, entre más lo haga, más fácil será en el futuro realizar planeaciones. El problema es siempre en los inicios, son los más difíciles y es en donde es más fácil desesperarse y renunciar.  Por lo menos en mis planes no se encuentra hacer eso. 

Los frutos y satisfacciones vendrán en el momento en que termine la clase y yo me pueda dar cuenta que funcionaron las actividades, fueron del agrado de los alumnos y lo más importante, que aprendieron. En ese momento, olvidas todo el estrés por el que pasaste porque las personas para las cuales hiciste la planeación consiguieron los objetivos que planteaste en ella.

(Con) secuencias


Sin duda alguna tenía muchos conflictos cuando pensaba en la dichosa “secuencia didáctica”. Lo que sucedió: yo misma me di la respuesta. Fue de ese tipo de cosas que ocurren de forma misteriosa pero que por fortuna te resuelven problemas, dudas y te ahorran mucho estrés innecesario.

Bastó hacer un diagrama. Me confundió por momentos la realización de tal organizador gráfico, pero me dio la claridad para saber qué hacer en cada clase y no perder el tiempo alargando las actividades que voy a realizar en la secundaria.

Ahora las planeaciones se abren paso…

lunes, 12 de noviembre de 2012

-Agridulce-


En especial durante los últimos días he estado pensando sobre las bondades de la docencia. Con la clase de hoy, lo retomé. Hace algunos ayeres me hubiera parecido imposible pensar que disfrutaría tanto haciendo esta actividad. Seguramente no la hubiera siquiera considerado para tenerla en mis planes a futuro. Las situaciones cambian y terminé en un lugar que me gusta mucho. 

Hace algunos días tuve una charla con un miembro de mi familia que me hizo despertar y  darme cuenta que no es juego ni mucho menos. Tienes en tus manos a varias decenas de mentes a un mismo tiempo. No te puedes dar el lujo de no hacer algo en favor de ellas. Probablemente no todas responderán de la misma forma, y mucho menos serás del agrado de cada uno de los jóvenes. Pero debemos de hacer las cosas por el gusto de hacerlas y no por esperar un gesto amable a cambio. Nos sentiremos desilucionados y probablemente un poco frustrados (en ocasiones), pero todo rinde frutos si lo haces desde el fondo de tu corazón. Si haces lo que amas y te apasiona, encontrarás los motivos adecuados, para continuar en los momentos más desesperados.

Vocación y amor por el servicio es lo que necesitamos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Proceso diario.


Ese tipo de conferencias son las que me recuerdan por qué estoy aquí estudiando y preparándome para ser maestra. 

Estoy consciente de manera parcial el trabajo que conlleva. Creo que comprenderé todo en el momento en que experimente alguna situación que los libros no me presenten. Lo complejo de enseñar y de actualizarte a paso apresurado porque los tiempos cambian y los niños también. Quien crea que ser un buen maestro es fácil, debería de reformular sus creencias. Hay que adecuarse a las características del lugar en que laboras. A las carencias, los obstáculos, la renuencia. Pasar por esos pasos que no quisieras dar pero que a final de cuentas te llenan de satisfacción.

Me gustó mucho las diferentes posiciones que tomamos como personas y que en especial son importantes dentro del aula de clases. Son tres y son las siguientes: self position, second position, observer position. Debemos de ser inteligentes y tener mucha cautela en el momento en que elijamos alguna de las tres posiciones para actuar. Por nuestra profesión debemos de elegir siempre (sin margen de error), la adecuada para cada situación. 

Aunque en ocasiones siento que sacuden mis realidad y mis deseos. No quiero desanimarme con panoramas desoladores (como el de hoy en la visita previa). Al mismo tiempo aprendí que una persona puede hacer la diferencia, siempre y cuando quiera realmente lograr algo positivo en sus alumnos. Y claro, se esfuerce por ello. Las cosas no se materializan por el simple hecho de desearlas. 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Soñar, una actividad cotidiana.


¿Qué hay de malo con soñar? Suele tomarse como algo muy cursi y fuera de la realidad pero no dudo que las grandes mentes y sus ideas, se originaron de sueños y anhelos por querer mejorar su mundo actual.

El común denominador que nos muestra el sentarse a ver algún noticiero, leer el periódico, o escuchar noticias por el radio; es que nos pinta un mundo desesperanzador. Corrupto, triste, injusto, carente, violento. Llegar a este mundo, no es algo sencillo.

Por lo tanto, la educación debe de partir de las condiciones que el mundo arroja (sociales, económicas, culturales). A final de cuentas su propósito es integrar a los jóvenes a la vida funcional y productiva que cada contexto proponga. Es responsable de educar (no sólo instruir), a los nuevos miembros de la sociedad para que formen parte de ella. 

Por eso, desde hace casi un año y medio, he encontrado ese amor por la docencia. No tenía ese sentimiento tan fuerte dentro de mí. Comenzó como una semillita muy pequeña en mi interior y gracias al tiempo que ha transcurrido y todas esas experiencias, que aunque pocas, han sido muy importantes y valiosas para mi formación. Me nació un gran amor por los niños. A la fecha aún no me explico cómo, ni por qué. Sólo sé que disfruto haciendo lo que hago y es un maravilloso sentimiento. Por más que los nervios, frustraciones y decepciones se crucen en el camino. 

Sé que aún no comienzo a trabajar formalmente pero vivo con esa esperanza de poder ser diferente. Que mis ganas y anhelos se transmitan a mis niños. Aprender de ellos y que ellos aprendan de mí.

sábado, 27 de octubre de 2012

Inception


Tan fuera de lo convencional fue la clase del jueves que sólo estuvimos alrededor de cincuenta minutos dentro de un aula trabajando normalmente.

En lo general, mis concepciones de la conferencia a la que asistimos son positivas. Pensé por momentos que el tema tratado (funciones directivas), estaba un poco fuera de mi contexto tomando en cuenta mi situación actual de estudiante. Pero por el contrario, algunos puntos que se comentaron resultaron de interés y hasta cierto punto es de utilidad saberlos. Nunca está de más conocer nuevos puntos de vista, situaciones, personas, políticas del extranjero acerca de educación, etc.

Lo que me resultaba más llamativo era conocer lo que el Dr. Newton tenía para decir. El panorama que externó sobre la situación educativa en Canadá y su papel como director. Además se mostró muy amable y abierto.

Debe de resultar siempre muy enriquecedora la interacción académica entre personas de diferentes países.  

Algo que me hizo reflexionar fue una opinión expresada la cual, de forma condensada decía que las políticas o programas educativos no pueden ser tomados de un país para implantarlos en otro. Con frecuencia he escuchado comentarios que hablan sobre este tipo de sucesos dentro del Sistema Educativo Mexicano. Para ser honesta, no sé hasta qué punto sea cierto. Debo darme a la tarea de investigar. 

Suena muy lógico que no sea una opción el tomar programas de otros países, dado que nuestra cultura, creencias, ideologías y organización social son muy diversas. Y aunque decimos que queremos un mejor país, a la hora de entrar en acción, nos quedamos muy cortos. Dejamos los buenos deseos en eso, buenos deseos. Tenemos esa mala cultura del mexicano que no hace nada hasta que algo le pasa y realmente afecta su vida.

Lo primordial que yo buscaría es un cambio de pensamiento y conciencias. Las personas en general, no moverán sus esfuerzos por realizar cambios de la noche a la mañana. Es igual que un alumno que no le dará la suficiente importancia a la escuela hasta que descubra por sí mismo su utilidad, hasta que se encuentre motivado por convicción y piense en los beneficios para el bien común en el mediano y largo plazo.

Por algún motivo esto me remite a una frase de la película Inception. “An idea is like a virus, resilient, highly contagious. The smallest seed of an idea can grow. It can grow to define or destroy you.” Un sistema de valores y acciones, es por lo demás complicado de modificar pero si se logra de manera positiva, no dudo que las consecuencias en favor de todos, nos lleven a grandes cambios. Como siempre, lo difícil es dar el paso inicial y mantenerse. 







jueves, 25 de octubre de 2012

Después de Lucía

Pensándolo bien, me resulta muy perturbador saber que el bullying llegue tan lejos dentro de las escuelas.


Hubo escenas de la película que incluso me resultaron muy incómodas de observar. No quisiera creer que eso realmente sucede todos los días a lo largo del país. El hecho de usar la fuerza física, la violencia psicológica y la manipulación con fines recreativos de terceros a costa del bienestar de alguien, es muy triste y me causa miedo. Miedo por saber que hay niños y adolescentes que son capaces de realizar actos que me parecen terribles y que sin duda alguna son acciones que no deberían ocurrir en una sociedad civilizada y mucho menos en una escuela, que supone ser una institución formadora y educadora. 

Yo sé y entiendo que los valores son inculcados y aprendidos desde el núcleo de la familia pero entonces mi cuestionamiento es, ¿el problema son las familias? Y por lo tanto, ¿los problemas intrafamiliares tienen repercusiones de estas magnitudes dentro del entorno escolar? O, ¿serán problemas que vienen de la mano de la edad adolescente en la que impera esa falta de autocontrol? O tal vez al final de cuentas es una combinación de lo que mencioné y muchos factores psicosociales más. 

Lo que encuentro más irónico es que las víctimas suelen quedarse calladas por el miedo de las represalias que sus agresores pudieran tomar. Me resulta muy absurdo pero es comprensible si hablamos de adolescentes que se encuentran en pleno desarrollo emocional y es muy probable que no cuenten con la confianza necesaria para enfrentar la situación y acudir con figuras de autoridad que puedan ayudar a resolver el conflicto. 

La película me generó muchos sentimientos encontrados. Me gustó aunque algunas escenas me quedaron a deber un poco.

















miércoles, 24 de octubre de 2012

Poema 10. Hemos perdido aun este crepúsculo.


Hemos perdido aun este crepúsculo. 
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas 
mientras la noche azul caía sobre el mundo. 

He visto desde mi ventana 
la fiesta del poniente en los cerros lejanos. 

A veces como una moneda 
se encendía un pedazo de sol entre mis manos. 

Yo te recordaba con el alma apretada 
de esa tristeza que tú me conoces. 

Entonces, ¿dónde estabas? 
Entre, ¿qué gentes? 
Diciendo, ¿qué palabras? 
¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe 
cuando me siento triste, y te siento lejana? 

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo, 
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa. 

Siempre, siempre te alejas en las tardes 
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Pablo Neruda




Un bonito poema nunca está de más :)


Freinet


A pesar de que sentí de cierta forma el cambio al iniciar la clase sin la hora de Kristen (ya me había acostumbrado a la rutina), la clase se encaminó hacia un punto muy dinámico que me gustó bastante. 
Hicimos muchas cosas durante la clase. Sin duda alguna salí muy contenta y me quité todo el estrés y el aburrimiento de encima. 

Me encantó la forma en la que tratamos sobre Célestin Freinet. El video, el rompecabezas, la externalización de lo que leímos sobre él. Y por supuesto,  el producir nosotros nuestro propio rompecabezas pero de Paulo Freire. Tenía muchas ganas de hacer algo diferente y creativo. La clase me dejó un buen sabor de boca.

Más que sentir que estábamos estudiando y aprendiendo sobre alguien, se sintió como un tiempo de relajamiento y aún así estábamos conociendo nuevos conceptos, historias, ideas, hasta la ubicación de Francia en un mapa. Entonces saqué mucho provecho de ello.

Hace mucho tiempo que la clase estaba obviamente concentrada en la jornada. Se cambiaba un poco la dinámica con el fin de discutir temas de interés, importancia y relevancia para todos nosotros. Hoy retomamos el tipo de actividades que hacíamos al comienzo del semestre y que me hacían disfrutar mucho más la clase; ese sentido de expresión, creatividad e innovación.





sábado, 20 de octubre de 2012

Interiores

A través del análisis por medio de diferentes organizadores gráficos, reflexiones y actividades de autoevaluación, he llegado a la siguiente conclusión de mi desempeño en la primera jornada de observación y práctica docente. Iré primero parte por parte del desarrollo de mi clase comentando la actividad realizada, lo que funcionó y lo que aún necesito trabajar. Finalizando con las observaciones que fueron expresadas por diferentes maestros y también mis compañeros. Al final escribiré mis conclusiones, inquietudes y reflexiones.
En el proceso de creación de mi planeación, tuve muy en mente mantener una clase dinámica para que le gustara a los alumnos y los motivara. Muchas quejas escuché venir de ellos sobre lo aburridas y monótonas que las actividades escolares les resultaban, sin duda alguna no quería que vieran y opinaran de mi clase de la misma forma. Por lo que correspondía a mi tarea dentro de la secundaria por una semana, además de dar mi clase, era observar. Cada clase que tuvieron mis alumnos, los maestros, las actividades, las tareas, las actitudes, conductas, y lo que lleva a un maestro a tener una clase exitosa.
Solía creer que cuando el alumno no aprendía era simplemente su culpa por no tener las suficientes ganas de hacerlo, pero al final de cuentas, he comprendido que no me puedo limitar a pensar eso. Nuestro trabajo como maestros es motivar a todos para caminar al mismo ritmo pero:
Uno de los obstáculos para la apropiación del saber está representado por las prácticas de enseñanza, ya que éstas han priorizado la memorización y el enciclopedismo sobre la participación activa de los estudiantes en la adquisición de conocimientos y habilidades significativos para su vida presente y futura (Tirado, 1990; Quiroz, 1992).  
Las prácticas de enseñanza juegan un papel vital para el aprendizaje efectivo. No es simplemente responsabilidad del alumno, es un trabajo en conjunto. En mi opinión, recayendo más el peso sobre las manos de los maestros.
 Mi clase comenzó con una presentación de un texto escrito y comunicado por medio de una grabación de una conversación entre dos personas.
Mis fallas en este punto de la clase fueron no haber hecho el texto en un papel grande para pegarlo en el pizarrón e ir guiando la lectura de la conversación. Además de que así sería más fácil para los alumnos identificar las partes de gramática que yo quería que ellos notaran.
Otro grande error fue no verificar el audio antes de clase, así me hubiera evitado ese tiempo muerto que provocó el repetir la grabación para que escucharan y terminando por pedir la ayuda de Kristen para leer la conversación en voz alta.
Además siento que aunque hubiera quitado la conversación del inicio, no hubiera tenido ninguna repercusión en el resto de la clase ya que tomé el listening como una actividad aislada al resto de ella, no como una estructura formando parte de un solo cuerpo. Rompí de alguna forma con el ciclo del aprendizaje experiencial. Olvidé integrar o conectar la conversación con la siguiente actividad. Por supuesto, no olvido que tampoco mi contexto fue claro. Si hubiera sido más específica señalando objetivamente el contexto, muchas confusiones en los alumnos se hubieran disipado. Marcar el contexto era delimitar el uso de lo que yo enseñé durante esa clase.
A continuación realicé una actividad de review que siento fue satisfactoria para mí. Mi material fue de enorme ayuda en este paso de la clase, al mismo tiempo la cooperación de los alumnos al traer ropa para usarla al ejemplificar, me facilitó la explicación.
El objetivo común para todos los materiales es que faciliten y desarrollen las la capacidad de comunicación del alumno en el idioma extranjero, en las facetas de comprensión y expresión tanto oral como escrita. Todos los materiales que ayuden a conseguir dicho objetivo son válidos, aunque juzgamos prioritario conseguir los siguientes criterios: adecuación a la edad e intereses, presentación, formato, colorido, facilidad de manipulación por los mismos alumnos, asequibilidad (Martos, 1998).
El hecho de hacer tan visual mis materiales, les ayudó de una manera más simple a entender las diferencias entre los distintos pronombres demostrativos. Ellos veían los dibujos y podían crearse una imagen mental para después poder responder a mis preguntas.
En la segunda etapa del review, me falló la exageración de mis movimientos, de mi lenguaje corporal, la modulación de mi voz y los nervios encima tampoco fueron muy eficaces. Después de que el profesor de OPD me hizo notar ese error, vi la clase de Jazmín y me di cuenta de cómo debí hacerlo. Ese es un problema fuerte para mí. Personal y cotidianamente no soy una persona efusiva y exagerada en sus movimientos y representaciones, eso viene trayendo sus consecuencias dentro del aula. Mi personalidad pasiva resulta contraproducente en estos casos. El primer paso es trabajar en mi confianza, mi lenguaje corporal y mi voz.
Haber previamente tenido esos elementos identificados como áreas de oportunidad para mi desarrollo personal, la clase durante ese momento habría sido una experiencia completamente diferente.
Durante el desarrollo de make, al igual que en el estadio anterior, los materiales jugaron un papel importante para mí y los alumnos. Pero también resultó un poco contradictorio porque las flechas de mi letrero no eran lo suficientemente dispares para que se notara la diferencia entre lejano y cercano. Siento que eso los confundió, aunque era hacer prácticamente lo mismo que en el ejercicio anterior. Pero nuevamente debí exagerar y no lo hice satisfactoriamente.
Cuando llegó el momento de que los alumnos pusieran en práctica lo que les enseñé, la problemática fue que las instrucciones no fueron dadas de forma clara y hubo muchas malinterpretaciones de la actividad que realmente debía hacerse. Salvo algunos estudiantes que captaron bien la idea y la estructura y lo hicieron como debían.
Necesito ser más precisa, clara, escribir las instrucciones en cada una de las hojas de trabajo y por supuesto, explicarles para que no se confundan. En especial, buscar un vocabulario más simple y concreto para comunicarme con ellos.
En general los alumnos estuvieron por mucho, cooperadores en mi clase. Con la oportunidad que tuve de observarlos durante dos días previos a mi día de práctica, más el día de visita previa, quedé asombrada de la manera en que estaban abiertos al trabajo y a mis indicaciones, aunque no les gustara el inglés o aunque no entendieran.
No considero haber tenido problemas con el manejo del grupo. Por excepción de dos alumnos que debo tener en la mira con más frecuencia que al resto. Aebli (1998) menciona que es bueno que el maestro y la maestra tengan conciencia de que ingresan en una formación social harto complicada. Con seguridad tiene ya la clase de sus cabecillas y sus opinion leaders, miembros que ejercen una influencia decisiva en la formación de la opinión grupal. Y me costó mucho ver esto de una manera generalizada. Al contrario los compañeros que más expresaban sus ideas eran los que la mayoría querían que guardaran silencio. Estos compañeros eran líderes de opinión dentro de su pequeño grupo de amistades pero no afectaban a la mayoría del grupo. El problema es que ese pequeño grupo es el que ocasiona el desorden. Por fortuna o desgracia, esa pequeña subdivisión se desarticuló durante mi semana de práctica y observación porque se suspendió a cuatro de los compañeros. Aún así los dos alumnos restantes me causaron algunos problemas por hablar en voz alta sobre temas ajenos a mi clase, mientras estaba impartiéndola.
 Por otra parte, quedé satisfecha y contenta en cuanto a este aspecto. Jamás me sentí intimidada o presionada por su conducta, fue todo lo contrario. Aunque aún no logro definir el detonador de esta conducta en ellos. No sé si fue porque se portaron bien para que yo diera la clase, por todas las personas ajenas al aula que estaban dentro, porque realmente estaban interesados, etc., aún debo averiguar este punto.
Después de la jornada tuve una charla con el profesor de OPD. Fue bastante claro y objetivo en sus recomendaciones y observaciones.
La falla que me pareció la más importante y de la que se me hizo un señalamiento fue: si no entienden no debes explicar de la misma forma de nuevo. En ese momento ni de chiste me pasó por la mente que estaba cometiendo una equivocación. Hasta que salí de clase y se me dijo eso, fue que caí en cuenta. Es algo bastante básico y hasta obvio pero no me percaté de ello en el transcurso de la clase. Mi mente estaba ocupada en muchas cosas al mismo tiempo que ese pequeño pero importante detalle, pasó de largo.
Obtuve comentarios muy positivos sobre el diseño de mis materiales, desde que fueron de gran ayuda, bonitos, llamativos y prácticos. Por lo que asumo que en esa área del desarrollo de la planeación no tengo problemas ni complicaciones. Por lo que representa una tarea que forma parte del proceso de la jornada, que tengo hasta el momento cubierta.
Sin duda una de las más acertadas recomendaciones y observaciones que se me hicieron fue el relajarme y disfrutar más el momento. Todo ese estrés y preocupación estaba encerrada dentro de mí, puede terminar por mostrarse a través de mis expresiones fáciles y corporales.
Debido a la falta de organización de mis materiales, tuve algunos tiempos muertos que le cortaban la secuencia a la clase. Y se percibían esos silencios que me parecen incómodos en cualquier aspecto de la vida. Por consecuencia de la desorganización del material didáctico tenía todo revuelto en el escritorio y me tomaba más tiempo encontrar lo que necesitaba y al final de la clase poner todo en orden para llevarlo conmigo y salir del salón, fue un caos.
Tuve que improvisar el warm up, en primer lugar porque mi clase fue justo después del receso y eso me ayudaría a captar su atención. En segundo lugar porque revisando las rúbricas vi que ese aspecto estaba contemplado dentro de la evaluación y yo para nada lo tenía en mente. Por supuesto que la siguiente clase no lo improvisaré, me daré a la tarea de investigar algunas actividades simples que ayuden a concentrar su atención en algo, repasen el inglés o los hagan mover su cuerpo para reducir el estrés, enfado o cansancio. También para utilizarlo como un principio para el establecimiento de rutinas que tanto hemos tenido en nuestras pláticas en clase.
Actividades como estas son muy enriquecedoras para ver desde un aspecto crítico pero positivo los aspectos en los que debo esforzarme doblemente para sacar adelante.
Me repetiré hasta el cansancio que soy lo suficientemente buena para corregir los errores que mencioné ocurrieron en mi primera práctica. Siento ser objetiva al tener conciencia de que mi primera clase no iba a ser perfecta, que el motor de cambio soy yo misma y que la solución soy también yo.
Tengo focalizados los problemas que me representaron ansiedad y desesperación cuando di mi clase, no queda más que poner manos a la obra. En ocasiones como esta es cuando me gustaría ir más seguido a la secundaria, para observar mi progreso al enfrentarme a la situación verdadera. Es un largo tiempo el que hay que esperar para volver y tener frente a frente tus fortalezas y tus debilidades. Aunque muy bien sé que no es tiempo perdido el que hay entre una jornada y otra, al contrario, es momento de enriquecimiento con las experiencias propias y ajenas, de reorganización y aplicación de estrategias diferentes.
Mi prioridad número uno y que debió serlo para mí desde el comienzo de la licenciatura es sin duda alguna, mi confianza y ese sentimiento de creerme lo que estoy haciendo. Ese gran paso sería pieza fundamental encaminada a resolver los demás, ya que para mí representa el más complejo de cambiar y/o mejorar. Siempre las actitudes son lo más difícil de modificar porque se encuentran arraigadas en lo más profundo del ser humano. Iniciar trabajando en el obstáculo con mayor peso negativo dentro de mí, haría ver el resto de mis desventajas como algo fácil.


Referencias:
Aebli, H. (1998). Factores de la enseñanza que favorecen el aprendizaje autónomo. Madrid: Narcea.
Martos, M. (1998). Didáctica de las segundas lenguas. Estrategias y recursos básicos. Madrid: Santillana
Santos del Real, A. (1999). La educación secundaria: perspectivas de su demanda. México: Universidad Autónoma de Aguascalientes.






















viernes, 19 de octubre de 2012

Metas


¿Qué puedo decir de esta clase que no sepan? Me gusta recortar, pegar, organizar, seleccionar, acomodar y desacomodar piezas (cuando no me gusta cómo lucen), agrupar, dibujar, medir, colorear. En fin creo que son cosas que ya saben de mí. 

Me gustan las clases así aunque soy un poco tardada realizando cosas de este tipo.
Algo difícil fue concentrar toda una actividad en un concepto. Eso sí me costó un poco más de esfuerzo y concentración. No me carburó el cerebro a la primera (como vimos), pero ya con ese ejemplo de "materiales auténticos" fue más fácil hacer el resto de las actividades subrayadas de mi diario.

Me quedé pensando en cómo tomar esos aspectos positivos para formular metas para la siguiente jornada. Apenas salimos de una y ya hay que pensar en la siguiente. Eso de ponerme metas en ocasiones me sale contraproducente. Las establezco y si por algún motivo (en el peor de los casos) no las logró, me ocurre como en la jornada pasada, un pequeño lapso de desilusión, frustración y estado anímico bajo. Entonces me encuentro un poco temerosa al respecto, pero considero que hay que pensar en grande y apuntar a lograr eso. No quisiera quedarme de manera mediocre haciendo mal las cosas una y otra vez (además de que reprobaría) por miedo a intentar algo que normalmente no haría. 



miércoles, 17 de octubre de 2012

Grades


Hoy fue una de esas clases en las que más comentarios encontrados han sido expresados. Hay quien se refiere a la evaluación como acertada y con comentarios muy precisos y también se dijo todo lo contrario, que fue injusta y sin fundamentos.

Yo creo que cada uno de nosotros sabemos lo que merecemos, lo que hemos hecho y lo que no. Es cosa de ser objetivos con nuestra persona. En mi caso, me cuesta trabajo serlo. Conozco lo que hago bien y lo que hago mal. Siempre tengo y siempre se tiene una idea global de nuestro desempeño, pero el otorgarle un número a lo hecho, me resulta en extremo complicado. Lo malo es que debo acostumbrarme y hacerlo porque simple y sencillamente eso haremos cuando trabajemos, otorgar calificaciones. 

Desde que recuerdo las evaluaciones son motivo de crítica, escándalo, descontento, logro, orgullo. Son situaciones complejas que despiertan muchas emociones en un mismo momento. Suelo creer que la evaluación numérica es de cierta forma muy relativa. Puede o no mostrar tu grado de dominio o destreza en algo. Pero en ocasiones sí creo que refleje tu participación en cierta actividad o clase. Es bastante obvio para un maestro discernir entre un alumno que se esfuerza y hace las cosas y entre otro que hace el mínimo esfuerzo. Ser maestro debe tener muchos momentos agridulces. 

Remitiéndome a mi evaluación, quedé muy satisfecha dado todo el esfuerzo que he puesto a hacer las cosas como se deben de hacer y lo mejor que puedo. Me queda aún el rastro amargo de una que otra cosa de la jornada pero sólo queda trabajar en ello para convertirlo en algo positivo. Tampoco se trata de dormirme en mis laureles. Estoy apenas en el comienzo y si me frustro y estreso pues inevitablemente perderé. 

Además hoy por fin (me animé) leí la rúbrica que Kristen llenó con las observaciones de mi clase. Muy positivas y constructivas. Debí leerlas desde el comienzo pero en ocasiones me gana mi terquedad negativa (muy mal).

martes, 9 de octubre de 2012


Sinceramente no me encuentro muy optimista en cuanto a mi desempeño en la secundaria. Me parece que tengo ese defecto, puedo llegar a enfocarme mucho en mis aspectos negativos que terminan dominando mi mente y acciones y por consecuencia, termino haciendo las cosas mal. No sé por qué pero así soy y obviamente esa actitud en nada me beneficia. 

Estoy buscando por todas las caras de la situación para darme cuenta que no estuvo tan mal y que puedo mejorar siempre y cuando quiera hacerlo. Soy la única que tiene el poder de cambiar mi realidad y pues claro, quiero mejorarla para poder sentirme satisfecha. Me gustó mucho la experiencia de estar en la secundaria, me gustó compartir con ellos, que se acercaran conmigo, hasta sus momentos de desorden fueron provechosos para mí. Me divertí, me distraje, aprendí, los conocí, me permitieron formar parte de su espacio de trabajo y fui bien recibida. Por ese lado me siento muy cómoda y feliz. Es por eso que quiero cambiar mi mentalidad para poder disfrutar completamente la experiencia porque me faltó gozar la clase que di, con todo lo que tenía en mente, los sentimientos, dudas, nervios, inquietudes, barreras, olvidé respirar con tranquilidad, sonreír y disfrutar momento a momento la clase. Sé que quiero hacer esto por varios años de mi vida y sé que me llenará de satisfacciones pero voy en el camino de subida y las cosas no lucen tan bien desde esta perspectiva, pero es simplemente el camino que tengo que recorrer y confío en que llegado a un cierto nivel las cosas serán más placenteras. Pero el peldaño en que me encuentro no es simple, está lleno de trabajo, reflexión, reestructuraciones, caídas, críticas, pero hay que tomar todo de una manera sabia y descartar lo que no necesitamos. Nadie dijo que iba a ser fácil desde el comienzo. Todo lo que vale la pena requiere un esfuerzo y estoy completamente convencida de que quiero poner todo lo que esté en mis manos. El problema más difícil es luchar contra mi misma y esos demonios internos. Ese es mi verdadero reto.