miércoles, 28 de noviembre de 2012

Me parecieron reglas importantes. Sin duda (como sociedad), nos hace falta practicar más la última de las (reglas) escritas.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Segundo intento


Sentí un cambio muy fuerte de la jornada anterior a esta, en lo que respecta a planear las clases. Previo a la primer jornada y aunado al hecho de que era sólo una planeación, en aquél momento me sentía abrumada, temerosa, confundida y bajo mucha presión. Me parece algo normal ya que era la primera ocasión en que realizaba algo semejante. 

Ya anticipaba el hecho de volver a tener todos esos sentimientos conmigo al momento de sentir la segunda jornada aproximarse. Me llevé una grata sorpresa cuando me di cuenta que no fue así. Irónicamente, el formato de la planeación fue lo que me dio dolores de cabeza, no así el proceso de pensar en actividades y la secuencia didáctica. Por supuesto, llegué a momentos en que sentía que no podía pensar en algo más. Pero jamás como hace un par de meses cuando me encontraba dentro del mismo proceso. 

Aprendí a mesurarme en la realización de materiales didácticos (fue agotador la ocasión anterior la realización de dichas herramientas), a pensar en actividades lo más adecuadas a los estudiantes, estoy constantemente pensando en mis errores para mejorar y no repetirlos y lo más importante, estoy intentando permanecer relajada porque quiero disfrutar las clases y no sentirme presionada. Eso fue sin duda lo que me arruinó en muchos aspectos. Me frustra pensar que estoy haciendo lo que me gusta y aún así vi la tensión que reflejaba mi persona en la grabación de mi clase. Quiero eliminar por completo eso. Sé que disfrutando la clase, ya habré logrado lo que me parece más complicado. 

Ya quiero verme frente a los grupos, quiero saber qué tanto mejoré y qué necesito mejorar. Pero necesito no perder la concentración, olvidar que me observan y enfocar mis energías solamente en los niños, en especial en los de segundo grado.

sábado, 17 de noviembre de 2012

El propósito


Tal como la ocasión anterior, realizar planeaciones me orilla a quedar por momentos en una sequía de ideas.

Comienzo con mucha emoción a pensar en actividades o busco recursos muy bonitos que me gustaría utilizar en algún momento para una clase pero entre más tiempo transcurre y entre más tiempo llevo dedicando sólo a la planeación, el entusiasmo del inicio se termina. Entonces sé que debo tomar un descanso y continuar después. 

Me abruma la idea de tener que estructurar cada una de mis clases con tanta meticulosidad. Sé que la práctica tiene mucho que ver, entre más lo haga, más fácil será en el futuro realizar planeaciones. El problema es siempre en los inicios, son los más difíciles y es en donde es más fácil desesperarse y renunciar.  Por lo menos en mis planes no se encuentra hacer eso. 

Los frutos y satisfacciones vendrán en el momento en que termine la clase y yo me pueda dar cuenta que funcionaron las actividades, fueron del agrado de los alumnos y lo más importante, que aprendieron. En ese momento, olvidas todo el estrés por el que pasaste porque las personas para las cuales hiciste la planeación consiguieron los objetivos que planteaste en ella.

(Con) secuencias


Sin duda alguna tenía muchos conflictos cuando pensaba en la dichosa “secuencia didáctica”. Lo que sucedió: yo misma me di la respuesta. Fue de ese tipo de cosas que ocurren de forma misteriosa pero que por fortuna te resuelven problemas, dudas y te ahorran mucho estrés innecesario.

Bastó hacer un diagrama. Me confundió por momentos la realización de tal organizador gráfico, pero me dio la claridad para saber qué hacer en cada clase y no perder el tiempo alargando las actividades que voy a realizar en la secundaria.

Ahora las planeaciones se abren paso…

lunes, 12 de noviembre de 2012

-Agridulce-


En especial durante los últimos días he estado pensando sobre las bondades de la docencia. Con la clase de hoy, lo retomé. Hace algunos ayeres me hubiera parecido imposible pensar que disfrutaría tanto haciendo esta actividad. Seguramente no la hubiera siquiera considerado para tenerla en mis planes a futuro. Las situaciones cambian y terminé en un lugar que me gusta mucho. 

Hace algunos días tuve una charla con un miembro de mi familia que me hizo despertar y  darme cuenta que no es juego ni mucho menos. Tienes en tus manos a varias decenas de mentes a un mismo tiempo. No te puedes dar el lujo de no hacer algo en favor de ellas. Probablemente no todas responderán de la misma forma, y mucho menos serás del agrado de cada uno de los jóvenes. Pero debemos de hacer las cosas por el gusto de hacerlas y no por esperar un gesto amable a cambio. Nos sentiremos desilucionados y probablemente un poco frustrados (en ocasiones), pero todo rinde frutos si lo haces desde el fondo de tu corazón. Si haces lo que amas y te apasiona, encontrarás los motivos adecuados, para continuar en los momentos más desesperados.

Vocación y amor por el servicio es lo que necesitamos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Proceso diario.


Ese tipo de conferencias son las que me recuerdan por qué estoy aquí estudiando y preparándome para ser maestra. 

Estoy consciente de manera parcial el trabajo que conlleva. Creo que comprenderé todo en el momento en que experimente alguna situación que los libros no me presenten. Lo complejo de enseñar y de actualizarte a paso apresurado porque los tiempos cambian y los niños también. Quien crea que ser un buen maestro es fácil, debería de reformular sus creencias. Hay que adecuarse a las características del lugar en que laboras. A las carencias, los obstáculos, la renuencia. Pasar por esos pasos que no quisieras dar pero que a final de cuentas te llenan de satisfacción.

Me gustó mucho las diferentes posiciones que tomamos como personas y que en especial son importantes dentro del aula de clases. Son tres y son las siguientes: self position, second position, observer position. Debemos de ser inteligentes y tener mucha cautela en el momento en que elijamos alguna de las tres posiciones para actuar. Por nuestra profesión debemos de elegir siempre (sin margen de error), la adecuada para cada situación. 

Aunque en ocasiones siento que sacuden mis realidad y mis deseos. No quiero desanimarme con panoramas desoladores (como el de hoy en la visita previa). Al mismo tiempo aprendí que una persona puede hacer la diferencia, siempre y cuando quiera realmente lograr algo positivo en sus alumnos. Y claro, se esfuerce por ello. Las cosas no se materializan por el simple hecho de desearlas. 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Soñar, una actividad cotidiana.


¿Qué hay de malo con soñar? Suele tomarse como algo muy cursi y fuera de la realidad pero no dudo que las grandes mentes y sus ideas, se originaron de sueños y anhelos por querer mejorar su mundo actual.

El común denominador que nos muestra el sentarse a ver algún noticiero, leer el periódico, o escuchar noticias por el radio; es que nos pinta un mundo desesperanzador. Corrupto, triste, injusto, carente, violento. Llegar a este mundo, no es algo sencillo.

Por lo tanto, la educación debe de partir de las condiciones que el mundo arroja (sociales, económicas, culturales). A final de cuentas su propósito es integrar a los jóvenes a la vida funcional y productiva que cada contexto proponga. Es responsable de educar (no sólo instruir), a los nuevos miembros de la sociedad para que formen parte de ella. 

Por eso, desde hace casi un año y medio, he encontrado ese amor por la docencia. No tenía ese sentimiento tan fuerte dentro de mí. Comenzó como una semillita muy pequeña en mi interior y gracias al tiempo que ha transcurrido y todas esas experiencias, que aunque pocas, han sido muy importantes y valiosas para mi formación. Me nació un gran amor por los niños. A la fecha aún no me explico cómo, ni por qué. Sólo sé que disfruto haciendo lo que hago y es un maravilloso sentimiento. Por más que los nervios, frustraciones y decepciones se crucen en el camino. 

Sé que aún no comienzo a trabajar formalmente pero vivo con esa esperanza de poder ser diferente. Que mis ganas y anhelos se transmitan a mis niños. Aprender de ellos y que ellos aprendan de mí.