El inicio de mi travesía como docente no resultó fácil. Con frecuencia recibía comentarios negativos o en burla por la reputación tan generalizada sobre los profesores. Llegué a un punto en que era ya muy incómodo hablar sobre el tema porque las cosas siempre llegaban al mismo punto “que pena que quieras ser una pobresora más” y realmente prefería esquivar esos momentos. Ese tipo de situaciones aunque yo no quisiera, se metieron en mi mente al punto de hacerme dudar sobre lo que quería hacer de mi vida.
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| EST 11 Sayula, Jalisco |
Por fin, entré a la escuela y reafirmé mi decisión. Yo quiero ser profesora y no una más, pretendo ser diferente, marcar una pauta aunque sea en mi pequeña área de trabajo.
Me encontraba motivada desde el inicio por esos profesores de materias conflictivas que nunca habían sido fáciles o entretenidas para mí. Me di cuenta de cómo un profesor bueno te hacer ver una materia desde otra perspectiva. Facilita las cosas para ti y al final sales ganando gracias al esfuerzo que puso él para sacar lo mejor de ti. Ese es mi objetivo. Ser la mejor versión de mí.
Dentro del Sistema he escuchado una gran variedad de comentarios ambivalentes sobre la carrera. Para muchas personas es una carga en su vida y morirían por hacer algo que de verdad los llené de satisfacción. Además los alumnos son incapaces de aprender y no vale la pena perder nuestro tiempo con ellos. Por mencionar sólo algunos ejemplos de comentarios u opiniones. Prefiero hacer oídos sordos a ese tipo de negatividades.
Por otra parte me alegra mucho y me da esperanza escuchar sobre personas que realmente aman lo que hacen y que el logro de los estudiantes es su logro también. Por lo general estas personas son muy buenas en lo que hacen y por lo tanto sus alumnos también.
La problemática que yo veo dentro de ser como este último tipo de profesores es que se pueden ver envueltos en problemas por simple envidia, por ejemplo. Ya sabemos nuestra sociedad y sus ganas de ver fracasar a quien tiene éxito. O pueden no recibir la ayuda que deberían para mejorar sus clases. El sueldo recibido que puede no ser suficiente para solventar sus necesidades más básicas. Y claro, el tener que correr de una escuela a otra porque así le toco y no se puede hacer algo para cambiarlo.
Tenemos muchas cosas en contra, por desgracia. Se supone que nuestro gobierno quiere hacer grandes cambios desde arriba para modificiar la situación del país porque “la solución es la educación”. Pero actúan como si no lo creyeran de verdad. En realidad mi punto es que primero se debería centrar en comenzar desde los cimientos de la sociedad, los pequeños núcleos que son las familias. Pero por el mismo hecho de la situación nacional, las familias se encuentran fragmentadas para obtener bienes materiales para poder subsistir. Por eso tantos adolescentes solos, cuando lo ideal sería estar con ellos en especial en esa etapa de formación.
Ya si no hay remedio y aún así hay muchos jóvenes sin orientación, mi trabajo es estar disponible para ellos. Espero servir como modelo, no simplemente en la asignatura de inglés sino de valores y actitudes positivas, que mi actuar refleje lo que llevo por dentro.
Los adolescentes no son tontos, pueden llegar a ser incomprendidos pero debemos de ser pacientes. Toda su persona se encuentra en una reconfiguración, están constantemente preguntándose quiénes son. No podemos tratarlos como adultos y esperar a que reaccionen ante nosotros con toda la madurez del mundo.
Tengo altas expectativas sobre mi trabajo. Muchas personas dicen que tenerlas es algo nocivo porque si no lo logras te llevarás una desilusión mayor. Pero, ¿por qué no aspirar a algo grande? Sólo quien quiera hacer un trabajo mediocre, que no lo haga. Aspirar a mucho es visualizar algo grande y esforzarse para lograrlo.



