lunes, 26 de noviembre de 2012

Segundo intento


Sentí un cambio muy fuerte de la jornada anterior a esta, en lo que respecta a planear las clases. Previo a la primer jornada y aunado al hecho de que era sólo una planeación, en aquél momento me sentía abrumada, temerosa, confundida y bajo mucha presión. Me parece algo normal ya que era la primera ocasión en que realizaba algo semejante. 

Ya anticipaba el hecho de volver a tener todos esos sentimientos conmigo al momento de sentir la segunda jornada aproximarse. Me llevé una grata sorpresa cuando me di cuenta que no fue así. Irónicamente, el formato de la planeación fue lo que me dio dolores de cabeza, no así el proceso de pensar en actividades y la secuencia didáctica. Por supuesto, llegué a momentos en que sentía que no podía pensar en algo más. Pero jamás como hace un par de meses cuando me encontraba dentro del mismo proceso. 

Aprendí a mesurarme en la realización de materiales didácticos (fue agotador la ocasión anterior la realización de dichas herramientas), a pensar en actividades lo más adecuadas a los estudiantes, estoy constantemente pensando en mis errores para mejorar y no repetirlos y lo más importante, estoy intentando permanecer relajada porque quiero disfrutar las clases y no sentirme presionada. Eso fue sin duda lo que me arruinó en muchos aspectos. Me frustra pensar que estoy haciendo lo que me gusta y aún así vi la tensión que reflejaba mi persona en la grabación de mi clase. Quiero eliminar por completo eso. Sé que disfrutando la clase, ya habré logrado lo que me parece más complicado. 

Ya quiero verme frente a los grupos, quiero saber qué tanto mejoré y qué necesito mejorar. Pero necesito no perder la concentración, olvidar que me observan y enfocar mis energías solamente en los niños, en especial en los de segundo grado.

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