La tarea fue: ver tu video de jornada y comparar lo que observas con lo que escribiste en tu diario. De inmediato me disgustó la actividad pero era tarea y no queda de otra más que hacerla.
Comencé con un poco de desagrado, como no queriéndolo ver. Poco a poco se alejó de mí esa incomodidad y terminé disfrutando el video. Riendo por algunas actitudes de los niños pero en especial, detectando cosas que no hago o realizo de manera no satisfactoria.
Hasta cierto punto me digo: ¿por qué haces eso si sabes que no debes?, o ¿por qué no lo hiciste de tal forma? Muchas preguntas de este tipo me rondan la cabeza. Aún sigo buscándole respuesta a todos esos cuestionamientos que me hago. Pero sé que en algún punto lo haré, es mi prioridad corregir esos errores.
Esta tarea aunada a la actividad que hicimos en el salón me ayudan a visualizarme desde diferentes puntos de vista. Veo cómo personas con criterios divergentes llegan a hacer observaciones muy parecidas y que al fin de cuentas son en mi beneficio más que en mi perjuicio.
Sí, me siento más positiva que en mi primer experiencia frente a grupo, pero también tengo detectados los aspectos que no son mi fuerte. ¿Ahora qué sigue? Poner manos a la obra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario