A través del análisis por medio de diferentes organizadores gráficos, reflexiones y actividades de autoevaluación, he llegado a la siguiente conclusión de mi desempeño en la primera jornada de observación y práctica docente. Iré primero parte por parte del desarrollo de mi clase comentando la actividad realizada, lo que funcionó y lo que aún necesito trabajar. Finalizando con las observaciones que fueron expresadas por diferentes maestros y también mis compañeros. Al final escribiré mis conclusiones, inquietudes y reflexiones.
En el proceso de creación de mi planeación, tuve muy en mente mantener una clase dinámica para que le gustara a los alumnos y los motivara. Muchas quejas escuché venir de ellos sobre lo aburridas y monótonas que las actividades escolares les resultaban, sin duda alguna no quería que vieran y opinaran de mi clase de la misma forma. Por lo que correspondía a mi tarea dentro de la secundaria por una semana, además de dar mi clase, era observar. Cada clase que tuvieron mis alumnos, los maestros, las actividades, las tareas, las actitudes, conductas, y lo que lleva a un maestro a tener una clase exitosa.
Solía creer que cuando el alumno no aprendía era simplemente su culpa por no tener las suficientes ganas de hacerlo, pero al final de cuentas, he comprendido que no me puedo limitar a pensar eso. Nuestro trabajo como maestros es motivar a todos para caminar al mismo ritmo pero:
Uno de los obstáculos para la apropiación del saber está representado por las prácticas de enseñanza, ya que éstas han priorizado la memorización y el enciclopedismo sobre la participación activa de los estudiantes en la adquisición de conocimientos y habilidades significativos para su vida presente y futura (Tirado, 1990; Quiroz, 1992).
Las prácticas de enseñanza juegan un papel vital para el aprendizaje efectivo. No es simplemente responsabilidad del alumno, es un trabajo en conjunto. En mi opinión, recayendo más el peso sobre las manos de los maestros.
Mi clase comenzó con una presentación de un texto escrito y comunicado por medio de una grabación de una conversación entre dos personas.
Mis fallas en este punto de la clase fueron no haber hecho el texto en un papel grande para pegarlo en el pizarrón e ir guiando la lectura de la conversación. Además de que así sería más fácil para los alumnos identificar las partes de gramática que yo quería que ellos notaran.
Otro grande error fue no verificar el audio antes de clase, así me hubiera evitado ese tiempo muerto que provocó el repetir la grabación para que escucharan y terminando por pedir la ayuda de Kristen para leer la conversación en voz alta.
Además siento que aunque hubiera quitado la conversación del inicio, no hubiera tenido ninguna repercusión en el resto de la clase ya que tomé el listening como una actividad aislada al resto de ella, no como una estructura formando parte de un solo cuerpo. Rompí de alguna forma con el ciclo del aprendizaje experiencial. Olvidé integrar o conectar la conversación con la siguiente actividad. Por supuesto, no olvido que tampoco mi contexto fue claro. Si hubiera sido más específica señalando objetivamente el contexto, muchas confusiones en los alumnos se hubieran disipado. Marcar el contexto era delimitar el uso de lo que yo enseñé durante esa clase.
A continuación realicé una actividad de review que siento fue satisfactoria para mí. Mi material fue de enorme ayuda en este paso de la clase, al mismo tiempo la cooperación de los alumnos al traer ropa para usarla al ejemplificar, me facilitó la explicación.
El objetivo común para todos los materiales es que faciliten y desarrollen las la capacidad de comunicación del alumno en el idioma extranjero, en las facetas de comprensión y expresión tanto oral como escrita. Todos los materiales que ayuden a conseguir dicho objetivo son válidos, aunque juzgamos prioritario conseguir los siguientes criterios: adecuación a la edad e intereses, presentación, formato, colorido, facilidad de manipulación por los mismos alumnos, asequibilidad (Martos, 1998).
El hecho de hacer tan visual mis materiales, les ayudó de una manera más simple a entender las diferencias entre los distintos pronombres demostrativos. Ellos veían los dibujos y podían crearse una imagen mental para después poder responder a mis preguntas.
En la segunda etapa del review, me falló la exageración de mis movimientos, de mi lenguaje corporal, la modulación de mi voz y los nervios encima tampoco fueron muy eficaces. Después de que el profesor de OPD me hizo notar ese error, vi la clase de Jazmín y me di cuenta de cómo debí hacerlo. Ese es un problema fuerte para mí. Personal y cotidianamente no soy una persona efusiva y exagerada en sus movimientos y representaciones, eso viene trayendo sus consecuencias dentro del aula. Mi personalidad pasiva resulta contraproducente en estos casos. El primer paso es trabajar en mi confianza, mi lenguaje corporal y mi voz.
Haber previamente tenido esos elementos identificados como áreas de oportunidad para mi desarrollo personal, la clase durante ese momento habría sido una experiencia completamente diferente.
Durante el desarrollo de make, al igual que en el estadio anterior, los materiales jugaron un papel importante para mí y los alumnos. Pero también resultó un poco contradictorio porque las flechas de mi letrero no eran lo suficientemente dispares para que se notara la diferencia entre lejano y cercano. Siento que eso los confundió, aunque era hacer prácticamente lo mismo que en el ejercicio anterior. Pero nuevamente debí exagerar y no lo hice satisfactoriamente.
Cuando llegó el momento de que los alumnos pusieran en práctica lo que les enseñé, la problemática fue que las instrucciones no fueron dadas de forma clara y hubo muchas malinterpretaciones de la actividad que realmente debía hacerse. Salvo algunos estudiantes que captaron bien la idea y la estructura y lo hicieron como debían.
Necesito ser más precisa, clara, escribir las instrucciones en cada una de las hojas de trabajo y por supuesto, explicarles para que no se confundan. En especial, buscar un vocabulario más simple y concreto para comunicarme con ellos.
En general los alumnos estuvieron por mucho, cooperadores en mi clase. Con la oportunidad que tuve de observarlos durante dos días previos a mi día de práctica, más el día de visita previa, quedé asombrada de la manera en que estaban abiertos al trabajo y a mis indicaciones, aunque no les gustara el inglés o aunque no entendieran.
No considero haber tenido problemas con el manejo del grupo. Por excepción de dos alumnos que debo tener en la mira con más frecuencia que al resto. Aebli (1998) menciona que es bueno que el maestro y la maestra tengan conciencia de que ingresan en una formación social harto complicada. Con seguridad tiene ya la clase de sus cabecillas y sus opinion leaders, miembros que ejercen una influencia decisiva en la formación de la opinión grupal. Y me costó mucho ver esto de una manera generalizada. Al contrario los compañeros que más expresaban sus ideas eran los que la mayoría querían que guardaran silencio. Estos compañeros eran líderes de opinión dentro de su pequeño grupo de amistades pero no afectaban a la mayoría del grupo. El problema es que ese pequeño grupo es el que ocasiona el desorden. Por fortuna o desgracia, esa pequeña subdivisión se desarticuló durante mi semana de práctica y observación porque se suspendió a cuatro de los compañeros. Aún así los dos alumnos restantes me causaron algunos problemas por hablar en voz alta sobre temas ajenos a mi clase, mientras estaba impartiéndola.
Por otra parte, quedé satisfecha y contenta en cuanto a este aspecto. Jamás me sentí intimidada o presionada por su conducta, fue todo lo contrario. Aunque aún no logro definir el detonador de esta conducta en ellos. No sé si fue porque se portaron bien para que yo diera la clase, por todas las personas ajenas al aula que estaban dentro, porque realmente estaban interesados, etc., aún debo averiguar este punto.
Después de la jornada tuve una charla con el profesor de OPD. Fue bastante claro y objetivo en sus recomendaciones y observaciones.
La falla que me pareció la más importante y de la que se me hizo un señalamiento fue: si no entienden no debes explicar de la misma forma de nuevo. En ese momento ni de chiste me pasó por la mente que estaba cometiendo una equivocación. Hasta que salí de clase y se me dijo eso, fue que caí en cuenta. Es algo bastante básico y hasta obvio pero no me percaté de ello en el transcurso de la clase. Mi mente estaba ocupada en muchas cosas al mismo tiempo que ese pequeño pero importante detalle, pasó de largo.
Obtuve comentarios muy positivos sobre el diseño de mis materiales, desde que fueron de gran ayuda, bonitos, llamativos y prácticos. Por lo que asumo que en esa área del desarrollo de la planeación no tengo problemas ni complicaciones. Por lo que representa una tarea que forma parte del proceso de la jornada, que tengo hasta el momento cubierta.
Sin duda una de las más acertadas recomendaciones y observaciones que se me hicieron fue el relajarme y disfrutar más el momento. Todo ese estrés y preocupación estaba encerrada dentro de mí, puede terminar por mostrarse a través de mis expresiones fáciles y corporales.
Debido a la falta de organización de mis materiales, tuve algunos tiempos muertos que le cortaban la secuencia a la clase. Y se percibían esos silencios que me parecen incómodos en cualquier aspecto de la vida. Por consecuencia de la desorganización del material didáctico tenía todo revuelto en el escritorio y me tomaba más tiempo encontrar lo que necesitaba y al final de la clase poner todo en orden para llevarlo conmigo y salir del salón, fue un caos.
Tuve que improvisar el warm up, en primer lugar porque mi clase fue justo después del receso y eso me ayudaría a captar su atención. En segundo lugar porque revisando las rúbricas vi que ese aspecto estaba contemplado dentro de la evaluación y yo para nada lo tenía en mente. Por supuesto que la siguiente clase no lo improvisaré, me daré a la tarea de investigar algunas actividades simples que ayuden a concentrar su atención en algo, repasen el inglés o los hagan mover su cuerpo para reducir el estrés, enfado o cansancio. También para utilizarlo como un principio para el establecimiento de rutinas que tanto hemos tenido en nuestras pláticas en clase.
Actividades como estas son muy enriquecedoras para ver desde un aspecto crítico pero positivo los aspectos en los que debo esforzarme doblemente para sacar adelante.
Me repetiré hasta el cansancio que soy lo suficientemente buena para corregir los errores que mencioné ocurrieron en mi primera práctica. Siento ser objetiva al tener conciencia de que mi primera clase no iba a ser perfecta, que el motor de cambio soy yo misma y que la solución soy también yo.
Tengo focalizados los problemas que me representaron ansiedad y desesperación cuando di mi clase, no queda más que poner manos a la obra. En ocasiones como esta es cuando me gustaría ir más seguido a la secundaria, para observar mi progreso al enfrentarme a la situación verdadera. Es un largo tiempo el que hay que esperar para volver y tener frente a frente tus fortalezas y tus debilidades. Aunque muy bien sé que no es tiempo perdido el que hay entre una jornada y otra, al contrario, es momento de enriquecimiento con las experiencias propias y ajenas, de reorganización y aplicación de estrategias diferentes.
Mi prioridad número uno y que debió serlo para mí desde el comienzo de la licenciatura es sin duda alguna, mi confianza y ese sentimiento de creerme lo que estoy haciendo. Ese gran paso sería pieza fundamental encaminada a resolver los demás, ya que para mí representa el más complejo de cambiar y/o mejorar. Siempre las actitudes son lo más difícil de modificar porque se encuentran arraigadas en lo más profundo del ser humano. Iniciar trabajando en el obstáculo con mayor peso negativo dentro de mí, haría ver el resto de mis desventajas como algo fácil.
Referencias:
Aebli, H. (1998). Factores de la enseñanza que favorecen el aprendizaje autónomo. Madrid: Narcea.
Martos, M. (1998). Didáctica de las segundas lenguas. Estrategias y recursos básicos. Madrid: Santillana
Santos del Real, A. (1999). La educación secundaria: perspectivas de su demanda. México: Universidad Autónoma de Aguascalientes.
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