lunes, 13 de mayo de 2013

09/mayo/2013

A casi un año de trabajar juntos en OPD, ninguna clase había sido como la del jueves pasado. Diferente, inusual, divertida, desestresante, liberadora, movida, creativa, y un sin fin más de adjetivos. Desde la clase en francés que a todos nos sacó un poco de onda, hasta maquillarnos como payasos y bailar Harlem Shake y bueno, como Peter la anguila en mi caso y de Lenin. 
No pude pedir mejor salida de la rutina que esa. El maestro de OPD se maneja de maneras misteriosas. Disfruté tanto la clase en francés que me dejó picada el idioma, no es tan difícil de comprender, esa fue la parte que más me gustó. Me hizo prestar tanta atención que buscaba la forma de relacionar lo que escuchaba, tanto con el español y el inglés, como con las imágenes y gestos que Israel nos hacía. Fue una excelente clase, aún más por el hecho de mostrarnos cómo nos ven nuestros niños cuando llegamos a la secundaria a darles clase.

Por otro lado, una felicitación enorme a Claudia. Sus actividades me ayudaron, tal vez no a erradicar mis nervios y tapujos, pero sí a darme cuenta que la tensión que me hacen sentir, es irracional. Además me divertí mucho y me relajé. Pasé un buen momento, carcajada tras carcajada.
Muchas gracias. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario