¿Qué hay de malo con soñar? Suele tomarse como algo muy cursi y fuera de la realidad pero no dudo que las grandes mentes y sus ideas, se originaron de sueños y anhelos por querer mejorar su mundo actual.
El común denominador que nos muestra el sentarse a ver algún noticiero, leer el periódico, o escuchar noticias por el radio; es que nos pinta un mundo desesperanzador. Corrupto, triste, injusto, carente, violento. Llegar a este mundo, no es algo sencillo.
Por lo tanto, la educación debe de partir de las condiciones que el mundo arroja (sociales, económicas, culturales). A final de cuentas su propósito es integrar a los jóvenes a la vida funcional y productiva que cada contexto proponga. Es responsable de educar (no sólo instruir), a los nuevos miembros de la sociedad para que formen parte de ella.
Por eso, desde hace casi un año y medio, he encontrado ese amor por la docencia. No tenía ese sentimiento tan fuerte dentro de mí. Comenzó como una semillita muy pequeña en mi interior y gracias al tiempo que ha transcurrido y todas esas experiencias, que aunque pocas, han sido muy importantes y valiosas para mi formación. Me nació un gran amor por los niños. A la fecha aún no me explico cómo, ni por qué. Sólo sé que disfruto haciendo lo que hago y es un maravilloso sentimiento. Por más que los nervios, frustraciones y decepciones se crucen en el camino.
Sé que aún no comienzo a trabajar formalmente pero vivo con esa esperanza de poder ser diferente. Que mis ganas y anhelos se transmitan a mis niños. Aprender de ellos y que ellos aprendan de mí.
Espero abonar en algo a tu amor por la docencia, se convierte, luego verás en un sensación que te llena el corazón, la vida y la mirada de cosas bellas. Son muchas las experiencias que tendrás en este camino. No hay nada más hermoso en la vida que hacer lo que te apasiona y la docencia no es sólo eso sino que es una forma de trascender.
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