La clase del jueves 7 de marzo, por el simple hecho de ser la última clase antes de jornada, sabía de antemano que sería un caos. Y por la palabra "caos" no me refiero a que fuera desastrosa. Sino que en esos días las personas que vamos de jornada, nos encontramos en un estado permanente de estrés y frenetismo. La escuela en sí, tiene una atmósfera diferente. En su mayoría, los normalistas se encuentran preocupados por la firma de sus planes, por la revisión, por las prisas, por todo. Es realmente un espectáculo ver la fila tan larga para las impresiones.
La forma en que se llevó a cabo la firma de planes en mí salón, fue diferente a otras ocasiones. Probablemente sea la práctica, pero desde mi percepción, todo se llevó a cabo de una manera más fluida y menos estresante. Lo que resultó estresante fue estar rodeada de tanta gente y tantas voces a la vez. Pero son cosas ajenas al proceso de planeación y ajenas al salón, ya que eran compañeras de otros semestres.
Realmente la semana previa a la jornada, y en especial los jueves y viernes, son días muy peculiares. Son cosas para ver. Al menos a mí me resulta interesante la dinámica que se lleva a cabo esos días.
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