martes, 5 de marzo de 2013

05 de marzo

Experimento muchos sentimientos entrelazados en este momento. Por una parte, las ansias y emoción por las experiencias de la próxima semana; por otra parte el nerviosismo y ansiedad que en ocasiones me provoca sentirme tan abrumada dentro de mis propios pensamientos. Tiendo a planear en mi mente la forma exacta en que quiero que el curso de las cosas suceda. El problema es cuando las expectativas y la realidad se tornan diferentes.

Hoy mencionó Fanny "ya no me preocupo por hacer una clase perfecta", yo asentí y le respondí que yo tampoco. No busco la perfección, si así lo hiciera probablemente me llevaría muchas decepciones y frustraciones. Busco hacer lo mejor que pueda con lo que tengo al rededor y con las condiciones del entorno. Eso no quiere decir que no me esfuerzo, que no me interesa o que dejo las cosas a la suerte; por el contrario, me esfuerzo, tomo las cosas con seriedad y busco manejar la situación con el mayor profesionalismo que puedo. Considero que no me encuentro en el mismo lugar en el que estaba durante la primer práctica. He avanzado y mejorado. Me siento más relajada y disfruto del proceso desde la planeación. Tengo mentalizados los puntos débiles que debo mejorar y estoy trabajando en ellos para llevarlos a las clases de manera satisfactoria y/o sobresaliente.

Me siento tranquila, contenta y en paz. Sé dónde estoy, sé que soy capaz de mucho, sé que disfruto y quiero lo que hago. Es gratificante sentir cómo la ansiedad va disminuyendo y la satisfacción aumentando.

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