miércoles, 12 de septiembre de 2012

Maestra, maestra, maestra...


Hoy fue un día muy productivo y emocionante. Íbamos Jazmín camino a la escuela,  nerviosas por lo que pudiéramos encontrar allá. Para nuestra sorpresa y alivio desde que llegamos las secretarias y el coordinador se portaron muy amables con nosotras y nos ayudaron y resolvieron las dudas que tuvimos. 



Mis sentimientos al momento de entrar al salón de clases por primera vez fueron diversos. Los nervios por todos los pares de ojos observándome, alegría porque me hacía feliz por fin comenzar y claro un poco de incertidumbre por no saber cómo se desarrollaría el día.

Hubo una clase en particular que el profesor me puso a cargo a mí de la clase y por más rara que me sintiese tuve que tomar el papel que me correspondía y ayudar a los alumnos que en ese momento estaban trabajando en equipo. No fue fácil, había muchas voces al mismo tiempo llamándome “maestra, maestra, maestra”. Y mi deber era atender a todos, resolver sus dudas, darles ideas para su trabajo, estar al pendiente de lo que hacían. Me gustó ese sentimiento, ¿ahora qué necesito? Modular mi voz y trabajar en mi confianza para transmitirla y tener una mejor presencia. Al menos me quedo tranquila porque sentí aceptación hacia mi persona por parte de los alumnos. Me buscaban con confianza para preguntarme cosas o para que revisara el trabajo que llevaban hecho. Fueron dos largas horas clase (que en realidad a mi percepción pasaron muy rápido) en que tuve que estar de un lado a otro del salón con cada uno de los equipos. Por fortuna ese tiempo me sirvió para interactuar con ellos y que se sintieran más cómodos con mi presencia.

Pensé que no tendría tiempo suficiente para hacer la entrevista a todos y para hacer todo lo que se me había pedido pero al momento en que le entregué la encuesta a uno, muchas manos se acercaron pidiendo una hoja también y así se me fueron todas y hasta falta me hicieron. Eso fue lo malo. 

Tuve el gusto de encontrar un cuaderno de geografía de una niña muy dedicada a sus trabajos. Fue bonito ver el cuidado que le pone a sus libretas, los colores, marcadores, la organización de sus apuntes. No pude resistir y le tomé foto a todas las hojas. Fue una grata sorpresa.

Mis impresiones después de la jornada de visita son positivas. Me gustó mi grupo, el salón es amplio, los maestros y maestras son muy amables, el tema que me asignaron es simple y ya tengo ideas en mente para hacerlo.

Hay un pequeño detalle que ronda mi mente; las ventanas, porque son muy amplias, están descubiertas y noté que representan un enorme foco de distracción.
Sin duda me veo haciendo esto por muchos años de mi vida. Trabajar con personas es interesante, siempre será diferente y además parecen ser buenos muchachos. Confío en que mi planeación bien hecha aunada a un buen desempeño por mi parte, resultará en una buena clase. De igual forma necesito prepararme para los imprevistos que puedan presentarse ese día. Debo de tener todo eso cubierto para evitar desastres.




Secundaria técnica 10 general. Septiembre 2012

2 comentarios:

  1. Es genial que hayas visto el beneficio que trae consigo la visita previa y las oportunidades que brinda. Te felicito porque creo que has detectado puntos muy importantes que te serán útiles para la planeación de tu clase y el diseño de tu plan de trabajo y como siempre me resultó muy interesante leerte.

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