martes, 20 de agosto de 2013

No es tan fácil comenzar de nuevo...

Mi corta experiencia dentro de la docencia me ha dejado enseñanzas importantes y me ha hecho pasar por situaciones que dejaron su huella marcada en mis emociones y deseos.
Si bien, mi ingreso a esta profesión fue apenas hace dos años, y mi paso por las aulas apenas hace uno,  siento una increíble y profunda emoción por saber que me encuentro estudiando y practicando algo que realmente me gusta y me satisface.
El comienzo no fue del todo emocionante. Fue más el pánico que sentí que no estuve realmente presente y disfruté del momento. Me encantaría remontarme al pasado y pensar en aquella primera experiencia con orgullo y como un momento mágico. Considero que no fue así, pero de alguna forma la puerta se abrió y me permitió llegar a experimentar esos momentos mágicos que vinieron a consecuencia.
OPD I y II fue sin duda una experiencia que me acompañará el resto de mi carrera. Fue un periodo a lo largo de un año que me llevó a amar la docencia. Al comenzar tercer semestre, mi indecisión aún se encontraba latente. Yo no sabía si estaba realmente en el lugar adecuado para mí. Al haber terminado ya el primer año de la licenciatura, lo más común y lógico sería continuar, pero el hecho de estar cerca de mi primer acercamiento a un aula de clases y al rol de profesor, me tenía pensativa y un poco temerosa. Dudaba que mis capacidades fueran al menos suficientes para enfrentar tan ardua y compleja tarea.
No puedo decir en este momento que soy la maestra más creativa y dinámica, con las planeaciones más adecuadas para cada uno de sus grupos, con el mejor manejo de los alumnos y sus capacidades, con las ideas más innovadoras, con las rutinas de trabajo bien establecidas, con una expresión corporal y uso del praise de forma magistral. Yo sé que no soy la mejor del mundo, pero sé que quiero hacerlo mucho mejor, y también sé que el único límite que tengo soy yo. El primer paso es amar la profesión. Al amar la docencia, lograr lo antes mencionado es una tarea mucho más sencilla; nunca fácil pero más sencilla.
No debo olvidar, debo hacer lo que amo y lo que me inspira. No debo tener miedo de mi rol de docente. Soy la directora de orquesta que coordina con armonía el ritmo de la clase.

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